PARADA VIRTUAL

Sunday, July 04, 2004

MUCHA OBSERVACION PRACTICA SOBRE EL CHAT, PERO... ¿EN MATERIA TEORICA DE QUE SE TRATA?

[luego de la observación en el trabajo de campo, demos una recorrida por autores que hicieron de está virtualidad la mirada real y encontremos allí lo que ya hemos podido comprobar, y lo que aún no hemos podido descubrir...]

ORALIDAD /ESCRITURA / TEXTUALIDAD
Tradicionalmente, el registro escrito ha servido como un modo de expresión reflexivo, distante y, como mínimo, pseudo-literario. Por contraposición, el registro oral se caracteriza por ser próximo, casi-espontáneo y escasamente formal. Los ‘chats’ son un ejemplo palmario de la siguiente afirmación de Geertz:

“Los instrumentos del razonamiento están cambiando y la sociedad está cada vez menos representada como una máquina elaborada o como un cuasi-organismo y cada vez más como un juego serio, un drama por el que caminar o un texto comportamental”.

Tal y como subraya Manuel Delgado, en la obra de Lefebvre, lo urbano tiene un alto contenido lúdico (1999: 26). Y los ‘chats’, epítomes de la urbanidad, como otros campos de interacción social en el ciberespacio, deben ser considerados siempre teniendo en cuenta la influencia determinante de la dimensión lúdica. Si Geertz plantea la emergencia de un ‘género confuso’ en el área académica, los ‘chats’ nos demuestran que, tomando los mismos elementos que Geertz dispone en su argumentación, esta misma formulación de género confuso puede darse y encontrarse en la base misma de la creatividad socio-cultural. Hablamos de un ‘género confuso’, pero no de un género compuesto ni secundario. Quiere con esto decir que al definir el género literario/narrativo/conversacional de los ‘chats’, las comparaciones con los registros habituales, el escrito y el oral, resultan provechosas. Al contrario: consideramos que las características externas e internas del género ‘chat’ nos empujan a considerarlo un género en sí mismo, que podemos analizar a la luz de los registros oral y escrito, pero que sólo podremos comprender si lo utilizamos durante un tiempo determinado. el hardware cultural precede al software que será su contenido". Quiere esto decir que ante la irrupción de un nuevo avance tecnológico, la sociedad se ve obligada a inventar sus contenidos y sus usos. En lo referente a las comunicaciones mediadas por ordenador, esto es evidente, como lo fue previamente para la radio o la televisión.

McLuhan señalaba que “cada nuevo medio adopta los contenidos de su predecesor y por ello confunde su auténtica eficacia histórica (...) el hardware cultural precede al software que será su contenido". No obstante, continuaba McLuhan, "a medida que el hardware se va haciendo más accesible, nuevo software (...) va emergiendo" . Quiere esto decir que ante la irrupción de un nuevo avance tecnológico, la sociedad se ve obligada a inventar sus contenidos y sus usos. En lo referente a las comunicaciones mediadas por ordenador, esto es evidente, como lo fue previamente para la radio o la televisión. A medida que la sociedad va imaginando usos para el nuevo medio, éste encuentra su camino propio. Los ‘chats’ pueden ser utilizados como un medio que sustituye la conversación oral telefónica o incluso física. Pueden emplearse como alternativa a conocer gente en los bares o en cualquier lugar público. No obstante, su utilidadad específica se va descubriendo a medida que dejamos de pensarlo como ‘sustituto’ de algo y lo vemos como un medio con un estilo y unas peculiaridades propias y singulares. Los contenidos de los ‘chats’ y el medio –tecnológico- mismo que las hacen posibles dan lugar, por medio de una fusión creativa, impredecible, a un género –comunicacional, narrativo- distinto.
Por todo esto, las comparaciones entre ‘chats’ y los medios previos –especialmente la televisión- no son sólo pertinentes sino ineludibles. Nos proporcionan claves explicativas para comprender la forma en que las decisiones y acciones sociales/comunicativas se toman de la manera que se toman. Nos dan abundantes referentes temáticos y estructuras narrativas originales que no nacen de la interacción cara a cara. Sin embargo, y aún teniendo en cuenta estas influencias culturales-mediáticas, intentaremos demostrar que los ‘chats ‘disponen de unas condiciones propias y de un desarrollo concreto que nos permiten considerarlos con un cierto grado de autonomía e incluso con un nombre propio.


[abundemos mucho más a cerca de éste género confuso]:
Los ‘chats’ pueden ser utilizados como un medio que sustituye la conversación oral telefónica o incluso física. Pueden emplearse como alternativa a conocer gente en los bares o en cualquier lugar público. Los contenidos de los ‘chats’ y el medio –tecnológico- mismo que las hacen posibles dan lugar, por medio de una fusión creativa, impredecible, a un género –comunicacional, narrativo- distinto.
Por todo esto, las comparaciones entre ‘chats’ y los medios previos –especialmente la televisión- no son sólo pertinentes sino ineludibles. Nos dan abundantes referentes temáticos y estructuras narrativas originales que no nacen de la interacción cara a cara(P 2 P ). La tradicional caracterización distante del texto escrito se diluye ante la poca elaboración de las frases y lo instantáneo de su llegada al o a los receptor/es.
En otras palabras, al exponer un contenido en lengua escrita y de forma convencional, estamos acostumbrados a poder revisar la construcción formal (especialmente desde la llegada de los procesadores de textos informáticos, que llevan esta posibilidad al paroxismo perfeccionista absoluto) y a ir disponiendo los componentes del argumento de forma consecutiva, progresiva y lineal. Sin embargo, cuando esto es lo que pretendemos en un entorno como los ‘chats’, el sistema de argumentación es más similar al de una conversación oral: el contenido se improvisa más, se distribuye fragmentado. En un ‘chat’ no es conveniente hacer frases o intervenciones muy largas, porque, tal y como ocurre en las conversaciones orales, éstas pierden interés y atención del público. Y su vitalidad, su espontaneidad, son fácilmente identificables, por el carácter inmediato de su divulgación local. Si su falta de reflexividad, distancia, desorden estructural son notorios en comparación con el registro escrito convencional, al compararlo con un registro oral igualmente convencional, nos parecerá todo lo contrario. Más que en el registro oral y más, también, que en el escrito, puesto que no hay lugar a una excesiva retórica.
De todas formas, a nivel comunicacional, la característica que más lo aleja de las interacciones orales es la ausencia de información extra-lingüística. La comunicación oral precisa de la información extra-lingüística; de los gestos, de la entonación, de las miradas, de los cuerpos, del ruido ambiental, del acento, de la cadencia de voz, etc. Incluso en las conversaciones telefónicas, donde los interactuantes no pueden recurrir a la imagen física de su interlocutor, la función comunicativa de los factores extralingüísticos es crucial. Por ello, su ausencia, en los ‘chats’, es un factor determinante para comprender e interpretar su funcionamiento.


¿Y QUE OCURRE CON EL SOPORTE?

Los ‘chats’ son considerados como comunicación de ‘narrow bandwidth’. Para transmitir una información que sólo consta de texto, no hace falta un ancho de banda demasiado potente. En primer lugar, debe insistirse en que lo que se prima en los ‘chats’ es la velocidad, la instantaneidad de la transferencia y recepción de la información. Quiere esto decir que durante decenios, sólo ha sido posible que existieran instrumentos para la comunicación de información instantánea del tipo textual. Cuando en 1988 se publicó el primer programa de IRC –del que hablaremos de forma más detallada más abajo- y se popularizó el uso de las redes informáticas para establecer conversaciones entre usuarios distantes, todo ello era posible tan sólo en modo textual. Se ha forjado un género. Por tanto, podemos afirmar que, a pesar de que estos nuevos ‘chats’ de ancho de banda amplio resultan visualmente más atractivos que los tradicionales ‘chats’ puramente textuales, su lentitud hace de ellos un producto que todavía no convence a los usuarios.
Bajo otro punto de vista, sin embargo, hay usuarios que manifiestan que el encanto de los ‘chats’ se encuentra precisamente en su ‘estrechez de banda,’ esto es, en su característica exclusividad textual. No obstante, aún ante esta perspectiva, son muchos los usuarios que manifiestan que los ‘chats’ textuales seguirán funcionando, y que seguirán usándolos, puesto que les proporciona un formato comunicacional diferente, sugerente y eficaz.
Una interpretación del primer tipo reduce la vigencia de los ‘chats’ textuales a una cuestión tecnológica. Desde luego, es una interpretación válida, a la que el tiempo y los usuarios darán gran parte de razón.
No es difícil prever que dentro de diez o quince años, será mayor el número de usuarios de ‘chats’ multimedia que el de ‘chats’ textuales.


COMUNICACION EXTRA-LINGÜÍSTICA:

En los canales de conversación de los ‘chats’, la comunicación extra-lingüística, tal y como la hemos entendido hasta hoy, no existe. Esta ausencia podría ser considerada una dificultad insalvable, que debería mediatizar considerablemente la capacidad de transmisión de contenidos, opiniones y estados anímicos. No obstante, los usuarios de los ‘chats’ han salvado este escollo con una mezcla de conformismo y creatividad. Un conformismo bien entendido, pues se refiere a que, dadas las posibilidades del medio, resulta imposible transmitir a través de él información no-verbal/textual. Una creatividad, por otro lado, que se refiere a la capacidad de los usuarios para inventar fórmulas de transmitir esa información no-verbal/textual de forma eficaz. En primer lugar, nos ocuparemos de los emotes o emoticones .
Los ‘emotes’ son acciones que el usuario enuncia para expresar lo que está haciendo, sintiendo o pensando. Podemos dividirlos en dos tipos:
1- El más simple consiste en escribir el verbo correspondiente a la acción que se desea expresar entre paréntesis o comillas: (reír)
De este modo, la audiencia lee que el personaje llamado Kiberion está riendo.
2-Una segunda manera de transmitir la misma acción, en este caso la risa, y que sólo es válido para un reducido número de acciones, es el uso de una onomatopeya: jajaja
En este caso, el personaje recurre a una onomatopeya, que resulta significativa dentro del registro simbólico de las convenciones culturales-mediáticas de la lengua castellana.
Es el ‘emote’ desde luego, a nivel narrativo, es bastante más efectivo; si lo que queremos subrayar es la eficacia comunicativa, ambos sistemas resultan funcionales: la audiencia entiende claramente que al personaje Kiberion algo le hace gracia. No obstante, un ‘chat’ es también una pieza literaria, una elaboración narrativa colectiva, instantánea y efímera, donde autores, actores y público confunden roles y funciones. Un ‘chat’ es algo así como una performance sin público. Por ello, cuando el usuario conoce la orden correspondiente, suele escoger siempre la segunda de las formas propuestas. En este sentido, la eficacia estética parece ser la razón por la que, una vez aprendidas las órdenes básicas de los ‘chats’ y ya no se es demasiado novato, los usuarios tienden a escoger, para sus personajes, formas de expresión ligeramente más elaboradas, siempre que ello no dificulte excesivamente el ritmo vivaz de la conversación. Así, disponemos de expresiones más creativas que describen los actos físicos, no-verbales, de los personajes. La capacidad de describir las acciones enriquece claramente la interacción textual. Por ejemplo:
1- Kiberion se descontrola de risa
2-Kiberion se ríe descontroladamente hasta caerse de la silla.

No obstante, no creemos que estos ‘emotes’ narrativos suplan la comunicación no-verbal. Son, en cambio, una faceta teatral extraordinaria de la que no disponen otras formas de interacción instantánea, como el cara a cara(P 2 P o E 2 E) o el télefono. Si estamos acostumbrados, en ciencias sociales, a afirmar que la personalidad pública es una máscara, o un juego de máscaras, la evidencia de los ‘chats’ lo supera. Si recordamos la perspectiva teatral con que trataba Goffman las interacciones y las relaciones de copresencia, los ‘chats’ rizan el rizo. Las relaciones sociales en los ‘chats’ y en el ciberespacio en general, permiten la creación dramática del personaje y una elaboración narrativa que mezcla lo espontáneo y próximo con un lenguaje en tercera persona, convencionalmente distante. Ello nos pone de nuevo sobre la pista del ‘género confuso’ que constituye los chats, añadiendo un nuevo factor: a la confusión de factores de lengua escrita y lengua oral, debemos, ahora, sumar algunas de las características propias de la representación teatral.

Por otro lado, a la teatralidad del ‘emote’ hay que sumar una segunda característica. Y en los ‘chats’, apariencias y realidades, representaciones y verdades ontológicas se funden en una sola dimensión, a la vez dramática, a la pantomímica. Sea como sea, un ‘emote’ narrado altera el ritmo de la conversación ‘normal’, es decir, de la conversación hecha de intervenciones pseudo-orales constantes. Confunden de nuevo y aún más el registro de los ‘chats’ haciéndolo aún más peculiar.

El resultado de la combinación de cosas dichas y cosas hechas, de afirmaciones instantáneas y de acciones narradas es, por definición, confuso.
Tal y como plantea Gehlen, la cultura es la única naturaleza que conoce el ser humano occidental contemporáneo. En el entorno disponible para los usuarios de ‘chats’ (especialmente para la mayoría de ellos, urbanos y menores de treinta años, que no han conocido un comedor sin televisión en color), centellean las narraciones televisivas donde lo dicho y lo narrado se entremezclan con total naturalidad. La voz en off está presente en la forma que tenemos de conceptualizar el mundo. La televisión volverá a aparecer cuando hablemos de la temática y los contenidos de los ‘chats’. Y que sus efectos y funciones son artificiales, producidas, por definición, culturales. La televisión no es solamente una inagotable cantera de referentes y contenidos culturales narrativos, incluso de tipo mitológico.

En lo que sigue nos ocuparemos de temas y contenidos que pueden ser considerados obvios, triviales e improcedentes. Como dice Garfinkel, el cuerpo de conocimientos que manejan nuestros sujetos de interés es ‘omnipresente, no-problemático y un lugar común’. Su efecto, no obstante, es importante: confieren mayor riqueza expresiva a los ‘chats’ y se convierten en una característica peculiar de su género. En este proceso no hay nada de ‘natural’, por mucho que lleguemos a ‘naturalizar’ su funcionamiento y uso. Una tipo de comunicación y un tipo de sociedad propio, a su vez, de este medio, plagado de referencias a otros aspectos sociales y comunicativos previo y plagado, también, de elementos peculiares y característicos. Amparándose en el contexto cultural-mediático que los hizo pensables –primero-, posibles –después- y útiles/utilizados –por último-, los ‘emotes’ iluminan el proceso de aleación cultural-mediática del medio y del género del que forman parte. Se puede apreciar que de este modo, la eficacia narrativa y la teatralidad de la comunicación son considerablemente mayores a un ‘adiós’ o un ‘buenas noches’. Los ‘emotes’ confieren distancia al texto y lo novelizan.

Los ‘chats’, son espacios de conversación donde es habitual un grado de emotividad mayor que en conversaciones off-line, que se trata nada menos que de la voz en off en internet..

Otro caso puntual sobre el que se levanta la comunicación no-verbal en los ‘chats’: los smilies son representaciones gráficas de uso convencional. Estas representaciones gráficas tienen como única materia prima los símbolos de que dispone un teclado de ordenador pizca de imaginación para discernir su significado. Todos ellos deben ser leídos en horizontal. Es decir, para captar su significado, el usuario debe imaginárselos girados. Representan caras y estados de ánimo. Los dos puntos son de nuevo los ojos y el paréntesis abierto, una sonrisa. El ojo guiñado se representa por la coma del punto y coma. En este caso, la coma del punto y coma representa esa lágrima. Podría ser inacabable –además de imposible- especificarlos todos. Estos cuatro son de un significado ‘universal’. Los hay mucho más complejos, usando otros caracteres de los 256 disponibles en la configuración básica de un teclado convencional, el llamado código ASCII. La repetición de un símbolo significa la repetición del gesto.

En resumen, podemos comprobar en la reproducción y análisis de este pedazo de interacción en ‘chat’ dos de los aspectos que hemos estado señalando:
En primer lugar, el uso de los ‘smilies’ es el más frecuente. Los ‘smilies’ son un recurso comunicativo potente, directo, sencillo y útil dentro de un medio que no permite la gestualización física.
Los ‘smilies’ cumplen un papel escenográfico y teatral importante en una conversación de ‘chat’. Algunos personajes recurren más a ellos, otros menos.
Damos por sentado que en los ‘chats’ no hay rostros gesticulantes y ni cuerpos físicos presentes. El rostro, en cambio, en tanto que instrumento comunicativo de información no-verbal, entra de lleno en estas disquisiciones sobre el género confuso ‘chat’.

¿Qué es un ‘smilie’? Ya lo hemos descrito como representación de una cara. Un conjunto de signos.
Un ‘smilie’ transmite una sonrisa o una mirada. Un gesto de asombro. Un ‘smilie’ hecho convertido en signo comunicativo es un vehículo transmisor de esos conceptos. El ‘smilie’ permite deconstruir los elementos constitutivos de estas expresiones sociales y reducirlos a su mínima representación comunicativa. A pesar de su vaga raíz iconográfica, su contenido y funcionamiento es el de una abstracción arbitraria. O, para decirlo en palabras de Tyler, "la evocación es la llave que abre las puertas a la percepción" (Tyler, 1986: 129).
La evocación funciona como vínculo libre, tal y como describe Tyler. El ‘smilie’ no lleva inscrito un significado directo. En este sentido, el proceso cognitivo, simbólico y comunicativo al que nos llevan los ‘smilies’ puede ser entendido como de evocación –en la conceptualización de Tyler- pues funciona por asociación más o menos libre de ideas, significados y referentes. Así pues, el proceso evocativo a qué nos conduce el uso de ‘smilies’ en entornos de cibersocialidad textual, se asemeja a una forma que podríamos caracterizar como postmoderna. Una forma postmoderna de expresión (10). El ‘smilie’ es un simulacro porque desvincula el gesto concreto que represente de su emisor. Un ‘smilie’ no puede simular la cara de nadie, porque simula todas las caras posibles. Tras la deconstrucción mental del contenido simbólico de un /beso/ (11), el hecho de transmitirlo con un ‘smilie’ nos remite a una operación de minimización simbólica y de recrecación evocativa.

El proceso de elaboración de un ‘smilie’ podría esquematizarse del modo siguiente. Por ejemplo, el de una sonrisa.
En primer lugar, el usuario puede que sonría en la vida real. O puede que simplemente quiera que su personaje sonría. O que sea el personaje que está encarnando el que le pida que teclee una sonrisa. En segundo lugar, el usuario pulsa las teclas adecuadas, a partir de un conocimiento memorístico del código que maneja, o quizá desee improvisar un ‘smilie’ diferente, o quizá utilizar uno de su invención... Aquí se produce un primer proceso de abstracción. El usuario identifica la sonrisa que ha imaginado para su personaje en la cadena ‘dos puntos y paréntesis cerrado’. En tercer lugar, el ordenador codifica esa información y la convierte en dos series binarias de ceros y unos, enviándola por el circuito electrónico de Internet. Segundo proceso de abstracción. En cuarto lugar, el ordenador del o de los receptores de esa voluntad comunicativa del emisor hace la operación inversa y traduce esas dos secuencias binarias en la cadena ‘dos puntos y paréntesis cerrado’. Tercer proceso de abstracción. En quinto lugar, el receptor, los receptores y/o la audiencia ven el ‘smilie’ y lo decodifican. Haciendo uso de sus conocimientos del código, de forma memorística, o improvisando de nuevo esos conocimientos de forma intuitiva o evocativa, leen esa sonrisa minúscula. Y a partir de un proceso evocativo, la interpretan. Quinto y último proceso de abstracción de la acción comunicada. Se abre el período de reacción.
Podríamos decir que, con base a estas afirmaciones, todo el ‘chat’ es un simulacro. Que cualquier interacción lo es, al poner en juego manifestaciones verbales o no que tienen que ser codificadas. En todo caso, eso no nos conduciría a otro lugar que a un embrollo y a un colapso analítico. Un ‘smilie’, para nosotros, funciona más como un simulacro que todas esas otras situaciones que hemos mencionado. Porque aunque que el hecho de que un gesto con los labios implique el significado /sonrisa/, representarlo con dos caracteres ASCII es aún más retorcido, más forzado y más arbitrario que ese gesto con los labios. Porque, a diferencia de ese gesto con los labios, el ‘smilie’ no se asocia con el significado /sonrisa/ sino que lo hace con /ese gesto con los labios/.

*El ‘smilie’ no es, sencillamente, la forma en que los personajes del ‘chat’ sustituyen sus gestos faciales. No hay sustitución. Los ‘smilies’, en todo caso, ocupan el vacío que la ausencia de gestos faciales físicos deja. Y lo llenan de otro tipo de operación, también de carácter comunicativo. Aunque esta operación esté basada en el código comunicativo de los gestos faciales físicos que los usuarios dominan, debemos insistir en que no estamos ante un proceso de sustitución. El uso de los mismos, sus funciones, su amplitud creativa, limitada al juego de 256 caracteres, y los diferentes modos que diferentes usuarios tienen de recurrir a ellos hacen de ellos algo de interés sustantivo dentro de los ‘chats’.

*Es también, una pieza de significado con un alto contenido dramático, como todos los ‘emotes’ que hemos citado. En el género chat, los contenidos se dicen, se narran y se hacen.
Los ‘smilies’, de todos modos, son solamente uno de las múltiples características que hacen de los ‘chats’ un entorno singular. Las formas de enumerarlas también son diversas. Cuatro son los aspectos fundamentales que JANET MURRAY(autora mencionada en el séptimo teórico) identifica en este nuevo género literario(1997: 72 ) :

1-Por procesual, Murray entiende que son entornos literarios –para nosotros, sociales- que están organizados según disposiciones de funcionamiento activas y manipulables, accionables. Permite poner en práctica acciones y reacciones de acuerdo con un determinado número de reglas y de posibilidades.

2-Por participativo, la autora indica que son entornos que inducen a la acción, a la participación. Puesto que Murray no se limita a las cibersocialidades que dan lugar a interacciones simultáneas, ofrece diversos ejemplos de juegos de ordenador. Los ordenadores, dada su ‘procesualidad’, y los ‘chats’ –en nuestro caso-, dada su pluralidad de participantes, dan lugar a un tipo de interactividad social. Murray no hace mención a este matiz, para nosostros crucial. Lo que lleva la gente a los ‘chats’ no es que sean entornos tecnológicos interactivos, sino que sean entornos de interactividad social.

3-La espacialidad. se aplica con más evidencia a juegos de ordenador, MUDs y MOOs que a los ‘chats’. Murray subraya que el medio cibersocial es espacial, navegable. Debe ser recorrido para que el usuario o el personaje lleguen a un conocimiento práctico de éste. La carga dramática se multiplica cuando algo deja de pasar en las páginas de un libro y, en su lugar, ocurre en un entorno físicamente virtual, pero que es el único entorno válido para el personaje.

4- La cantidad de información enciclopédica: las posibilidades, los recursos y la capacidad de almacenamiento –de memorización- son casi infinitas, lo que resulta una peculiaridad de este medio. Nuevamente, tenemos que matizar que la inmersión, en ‘chats’ –y otros- es de tipo social. No es una experiencia de inmersión tecnológica ni de inmersión entre una cantidad enorme de información pura. Es una experiencia de adentramiento entre otros personajes sociales, de creación y narracion de una versión del ego propia del medio, adecuada a él, ilusoria en tanto que hecha de ilusiones, volundades de ser, proyecciones más o menos ideales de los egos de los usuarios.

Interactividad e inmersión social son, pues, dos características definitorias del medio que estamos observando. La forma en que Murray las aplica a su descripción de cómo funciona este ‘nuevo’ género narrativo resulta llamativo. Que los ‘chats’ sean, en su medida, procesuales, participativos, espaciales y enciclopédicos es una forma de entender su peculiaridad en tanto que elementos constitutivos de lo que aquí llamamos género chat. Fueron también definidas por Andrew Darley.
En contrariedad a estos autores, en este tren de reflexiones otra idea que resulta no menos vapuleada es la de interactividad -otro caballito de batalla que defiende a ultranza el carácter emancipatorio del hipertexto. Porque si por interactivo se entiende aquel acto comunicativo en el que todos los participantes tienen la misma posibilidad de emitir y recibir señales, así como de influir en el proceso propiamente dicho de la comunicación, personajes claves como Espen Aarseth insisten en que la noción de interactividad no tiene ningún sentido en el contexto de la ficción electrónica o del hipertexto. Ya que la exploracion de lo dado de antemano no es interactividad.

Volvamos ahora a las incorrecciones gramaticales y ortográficas. Muchas de ellas son voluntarias. De este modo, la lengua escrita adquiere una vivacidad, flexibilidad y expresividad más propias de las interacciones orales que de las escritas. Además de estas incorrecciones encontraríamos otras con una carga simbólica diferente:

En primer lugar, el mal uso deliberado de ciertas reglas gramaticales y ortográficas es algo frecuente en los ‘chats’. En ese uso de la ‘k’, pues, podemos interpretar una línea de continuidad con esas prácticas transgresoras de la lengua escrita que la acercan más a la espontaneidad con que brotan las conversaciones orales. Teniendo en cuenta que la mayoría de la población de los ‘chats’ son jóvenes menores de treinta años, en gran parte adolescentes, podríamos decir que se trata de algo propio de la edad. Los ‘chats’ tienen un ambiente reactivo, fresco, descarado, a veces desafiante, donde abundan las conversaciones escatológicas y un abundante uso de tacos.
Por otro lado, podemos lanzar incluso una interpretación en clave simbólica un poco más rebuscada. Sabemos que puntualmente se usa la ‘k’ en lugar de las grafías convencionales ‘c’ y ‘que’ para subrayar el peso de una palabra o un concepto. En nuestro contexto cultural, la ‘k’ es usada en determinadas posturas ideológicas contestatarias, críticas y más o menos violentas –física y/o simbólicamente- sean del tipo que sean. Colectivos antimilitaristas –como los mili-kk-, opositores a alguna dimensión de lo socialmente establecido, o los graffitis que aparecen en lugares públicos utilizan con frecuencia la grafía ‘k’ de un modo desafiante y, podríamos decir, rebelde. En los ‘chats’, este fenómeno tambíen podría situarse dentro de esta corriente reactiva, potencialmente opositora a potencialmente cualquier cosa. En concreto, como ya hemos apuntado, a las reglas establecidas de la lengua escrita. A la formalidad de un mundo reglado previamente. Teniendo en cuenta que la mayoría de la población de los ‘chats’ son jóvenes menores de treinta años, en gran parte adolescentes, podríamos decir que se trata de algo propio de la edad. No obstante, como veremos más adelante en más detalle, el factor lúdico que preside las interacciones en los ‘chats’, la separación entre adolescente y adulto, en cuanto a actividad, carece de sentido. Nos enfrentamos a personajes que tienen la edad que desean, que funcionan comunicativamente con eficacia, en los que la edad real es algo tan fingible como negligible. Los ‘chats’ tienen un ambiente reactivo, fresco, descarado, a veces desafiante, donde abundan las conversaciones escatológicas y un abundante uso de tacos. Las ‘k’ pueden entenderse dentro de esta línea reactiva, en consonancia con esta atmósfera que, de momento, dejamos simplemente esbozada en estos términos.

De este modo remitiéndome a la bibliografía de la cátedra puedo citar a RAFAEL SIMONE que hace alusión a todos estos cambios que se producen en el género chat, donde en el capítulo 5 de “FORMAS DE SABER LO QUE ESTAMOS PERDIENDO”, bajo el título de ¿QUE LE SUCEDERA AL CUERPO DEL TEXTO? asegura que: “El hecho de que el texto, una vez puesto por escrito, se estabilice, no excluye la posibilidad de manipularlo. Pero en realidad se manipulan sólo los discursos pobres, de bajo nivel. El discurso que nace rico, en efecto no tiene
necesidad alguna de ser remodelado, pues la riqueza de sus significados prevalece sobre la forma en que ha sido expresado”.
Este autora define: “El texto está desarticulado cuando no es percibido como UN cuerpo cerrado y protegido de las intervenciones externa, al que el lector puede acceder sólo para leerlo, sino como una entidad en la que se puede entrar—por así decir— tanto para leer como para escribir(o mejor dicho para escribir dentro de él). En efecto, cuando está desarticulado, el texto se puede manipular, descomponer y recomponer sin que ello conlleve ningún sufrimiento ni para el texto ni para el lector”. Más adelante continúa diciendo “cuando la persona inexperta de textos se pone a escribir adopta indistintivamente una concepción de texto desarticulado y , por tanto, recurre tranquilamente a UN par de procedimientos típicos derivados de esa concepción. Dichos procedimientos son la copia y la interpolación heterogénea, es decir, realizada por personas distintas del autor”.
Además afirma: “El texto no se toca materialmente, sino tan sólo con la mente que lo explora. El lector sólo lo puede tocar con la mente; así también toda categoría de textos acaba por ser intangible. Los textos no tienen forma auténtica, sino que pueden ser manipulados como se quiera según las necesidades”. En relación a lo recientemente dicho SUSANA PAJARES TOSCA afirma; “La posibilidad del texto digital para añadir un salto físico al desplazamiento mental del significado supone una novedosa dimensión poética que puede estudiarse en relación con la elección como forma de exploración del contexto”.

La pluralidad de formas expresivas permite enriquecer el registro. Si nos atreviéramos a insinuar que la televisión es una forma de deconstrucción del teatro tradicional, por su forma de segmentar sus componentes, de utilizar múltiples puntos de vista, infinidad de escenarios, todo tipo de montajes y alteraciones visuales y auditivas de la materia prima interpretativa, etc. Si nos atreviéramos a afirmar tal cosa, podríamos ver los ‘chats’ como una nueva deconstrucción del mismo teatro original y de su simulacro, la televisión.
Por un lado, los ‘chats’ prima un sentido televisivo de construcción de las acciones (múltiples puntos de vista, voces alternadas, voces en off, pensamientos a la vista, acciones descritas como por un narrador omniscente...). En el escenario teatral hay gente actuando; hay personajes asumiendo un papel e interpretándolo. En el escenario hay gente, gente presente, viva. Los ‘chats’ recuperan ese sentido de presencia viva, y lo elevan a la máxima expresión al hacer de todos los personajes, de toda la audiencia, actores. La experiencia ‘teatral’ de la interpretación y de la presencia se mezcla con la construcción televisiva que prima en la estructura expresiva. Nuevamente, encontramos dos componentes originarios fuertes que, al fundirse en los ‘chats’ -junto con otras influencias más locales y menos decisivas, pero siempre matizantes- dan a luz un género expresivo y social/socializante nuevo, un género ‘chat’.
PAJARES TOSCA sostiene que el hipertexto esta asociado a la emergencia de nuevas estructuras narrativas, de nuevas practicas discursivas y, sobretodo, de nuevas categorías para la lectura y la narración que encuentran en la tecnología informática su punto de partida, sus limitaciones y sus potencialidades.
Quienes critican con facilismo la fluidez del texto electrónico pasan por alto las enormes ganancias cognitivas y expresivas que supuso la flexibilidad del texto electrónico para ser modificado, transportado y enviado, y como esto ha cambiado en forma dramática a e irreversible todos nuestros hábitos de trabajo y de pensamiento, pero también de imaginación y de diseño (de la información)(TEORICO 7)

Y en el 8 teórico se realiza una referencia importante sobre el procesamiento electrónico de la palabra , el cual nos hizo ingresar a un nuevo mundo de distinciones y de operaciones cognitivas, generando un espacio psíquico inconmensurable con la cultura del libro.
¿Qué cambia en el pasaje de la palabra impresa a la palabra digitalizada? Todo depende de la manera en que hablemos de la interfaz cuando interactuamos con ella. El advenimiento de la palabra digital puede verse tanto como una transformación incremental del proceso de alfabetización, cuanto un cambio radical en la forma de pensar. Y en el caso de que se trate de lo último, tal metamorfosis puede amplificar la fantasía y potenciar el intelecto, o tratar informacional y manipulativamente al lenguaje.
Como resultado de su maridaje con la electrónica, la temporalidad de la lógica moderna está presente en la escritura computacional. Ello se aprecia en el control de todos los aspectos del texto, en la captura de las palabras en el sistema del código electrificado, plasmando el ideal iluminista de conectar todos los conocimientos a través de un código único.
Dado que la computarización es un procedimiento físico, la liberación que promete la palabra electrónica está ligada a la velocidad y a la conveniencia del escritor. La automatización del mundo privilegia el cuidado de las cosas: la sustitución de la pluma por la impresora también borra la firma, eliminando otra marca de la subjetividad .
El espanto que Heidegger sintió frente a la máquina de escribir al constatar que la palabra escrita, la escritura mecanizada privaba a la mano de la dignidad y degradaba la palabra a mero tráfico para la comunicación, se ve potenciado al infinito con el advenimiento de la palabra electrónica.
Sin embargo, la ecuación que iguala la velocidad en la formulación de las ideas con una productividad, que por sí misma anularía los movimientos espontáneos e imprevisibles de la mente, proviene antes bien de una resistencia y apología de lo para-escritural que de una fenomenología de la experiencia electrónica. Se critica mucho mas la imagen del autómata que su producto; se estigmatiza el proceso porque no se reflexiona sobre los resultados potencialmente portentosos de la simbiosis de la máquina con el hombre.

Anteriormente citamos todas las formas que toma la comunicación no-verbal y otro tipo de contenidos simbólicos que se esconden tras la ‘estrechez de banda’ de nuestro medio. A través de estas últimas páginas hemos subrayado enfáticamente que los ‘chats’ han desarrollado un género expresivo propio, postmoderno, para ceñirse a los tiempos que corren. Un género expresivo confuso, con multitud de referentes y con un suficiente grado de evolución propia, que le ha permitido crear nuevas formas expresivas, interactivas y dramáticas. El ‘chat’ es un género eminentemente dramático en su realización y televisivo en cuanto a sus estructuras formales. Lo primero también ha sido subrayado repetidamente en las últimas páginas y cabe decir que también para Geertz, al acuñar el concepto de ‘género confuso’, la dimensión teatral, poietica, era ineludible. Los ‘chats’ son escenarios para ‘dramas sociales’. Es un género que ha dejado de estar a medio camino entre lo oral y lo escrito para situarse en otro lugar, indeterminado y propio. El hecho de que sea un género en sí mismo nos sirve para entender por qué razón opinamos que los ‘chats’ no sustituyen la comunicación oral ni la escrita. Los mundos virtuales no le pisan el terreno a la realidad porque no ocupan el mismo lugar. En todo caso, podríamos interpretar, como hace Janet Murray (1997), que los entornos cibersociales forman parte de la construcción de una nueva forma de entender nuestra sociedad, de concebirnos a nosotros mismos, de desarrollar un registro narrativo diferente.

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